
Sala II de IX · 1677 – 1771
Un sueño vestido de morado.
Una viuda de Guayaquil, un sueño con una túnica morada y las religiosas que desde hace tres siglos custodian al Señor de los Milagros.
Sor Antonia Lucía del Espíritu Santo
Nació como Antonia Maldonado Verdugo en Guayaquil el 12 de junio de 1646. Quedó huérfana de padre de niña y se fue con su madre al Callao, donde vivían del oficio de cigarreras. En 1676 se casó con Alonso Quintanilla, un artillero, y los dos guardaron castidad durante todo el matrimonio. Él murió en 1681.
Fundó un Colegio Nazareno en el Callao y cambió su nombre por el de Antonia Lucía del Espíritu Santo. Quemó su autobiografía, y se cuenta que un pintor no pudo retratarla en tres intentos porque su semblante parecía estar siempre cambiando.
El hábito morado
El morado que vestimos en octubre viene de un sueño.
En 1677 Sor Antonia Lucía del Espíritu Santo contó a su confesor que había visto al Señor vestido con su túnica morada. Le cortaba las trenzas y le ponía una túnica morada, la soga al cuello y la corona de espinas. Y le decía: yo te doy a ti mi traje y hábito con que anduve en el mundo
.
En el beaterio de Santa Rosa de Viterbo la denunciaron por no quitárselo. El notario Juan de Uría fue a ordenárselo y volvió conmovido. Con él se consolidó el hábito morado, que hoy visten las Madres, los hermanos y miles de devotos.
Señor, no he visto en aquella señora sino un ángel.
El beaterio junto al Cristo
En 1683 fundó en Monserrate el Instituto Nazareno de beatas. El 1 de enero de 1684 recibieron solemnemente el hábito: túnica morada de lana, soga al cuello con dos puntas hasta las rodillas y corona de espinas en los actos de comunidad.
En 1687, desde un balcón de la calle Pozuelo de Santo Domingo, Sor Antonia Lucía del Espíritu Santo vio pasar la primera procesión y el Cristo se le apareció “vivo y glorioso”. Desde entonces las nazarenas dieron las flores del anda. Cuando en 1698 el Consejo de Indias ordenó demoler su beaterio, Antuñano les ofreció la capilla. En 1700 les donó todo y en 1702 terminaron de instalarse junto al muro.
Sor Antonia Lucía del Espíritu Santo murió el 17 de agosto de 1709. Decía: “Padecer, hasta que Dios quiera”. Sus restos reposan en las Nazarenas.
El monasterio, 1730
La Madre Josefa de la Providencia continuó la obra. Con el apoyo de la benefactora María Fernández de Córdoba y Sande consiguió el permiso de Felipe V en 1720 y la bula de Benedicto XIII en 1727: serían Carmelitas Descalzas con la condición única de ser además Nazarenas, y conservarían el hábito morado.
El 18 de marzo de 1730 una procesión desde la Catedral llevó a las fundadoras. Las beatas iban vestidas de morado con velos blancos. Nació el Monasterio de Nazarenas Carmelitas Descalzas de San Joaquín, único en el mundo.
La iglesia de Amat, 1766 – 1771
El terremoto y maremoto del 28 de octubre de 1746 dejó la capilla en ruinas. El muro, una vez más, en pie. Veinte años después el Virrey Manuel Amat y Junyent hizo suyo el proyecto de una iglesia nueva, con la priora Grimanesa Josefa de Santo Toribio, la benefactora María Fernández de Córdova y Sande, el síndico Juan de la Roca y, según la tradición, la influencia de Micaela Villegas, la Perricholi.
Para reunir fondos se organizó una procesión extraordinaria el 3 de mayo de 1766 hasta la iglesia de los Desamparados. Esa procesión la cargaron las cuatro primeras cuadrillas. La primera piedra se colocó el 15 de junio y el templo se inauguró el 20 de enero de 1771, fecha que se recuerda como “el Día Deseado”.
La Virgen de la Nube
Detrás del lienzo del Señor acompaña la Virgen de la Nube, patrona de Quito, en homenaje a Sor Antonia Lucía del Espíritu Santo, que había nacido en Guayaquil.
La advocación nace de una aparición del 30 de diciembre de 1696: durante una procesión por la salud del obispo Sancho de Andrade y Figueroa, a “las cuatro y tres cuartos de la tarde”, los fieles vieron a la Virgen sobre una nube, con corona, un tallo de azucena y el Niño en brazos. Acompaña al Señor desde 1747.
En 1998, en plena negociación de paz entre Perú y Ecuador, alguien preguntó al presidente Jamil Mahuad qué Virgen acompaña al Señor de los Milagros. “La Virgen de la Nube, la Patrona de Quito”. Mahuad respondió: “Tienes razón. Somos hermanos”.
Las Madres hoy
Las Madres Nazarenas Carmelitas Descalzas son custodias, guardianas y dueñas del Señor. Viven en clausura, nombran a los patrones de andas, visten las imágenes con sus joyas antes de octubre y mantienen el comedor Señor de los Milagros, que da desayuno y almuerzo gratuitos a más de quinientas personas cada día.
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