34 hombros
Tres esquineros por vara delantera y tres templadores por vara posterior: 24 cargadores. Otros diez auxiliares cargan a los costados.

Sala IV de IX · 1687 – 1922
Las Sagradas Andas de 1922, pieza por pieza: quiénes las hicieron, cómo se arman cada octubre, cuánto pesan y cómo las cargan treinta y cuatro hermanos.
“Andas” es una de las pocas palabras del castellano que nombra un objeto en plural.
Llevar en andas es poner sobre varas paralelas a una imagen para pasearla en alto y que todos la vean, como se llevaba a los reyes. Desde el 20 de octubre de 1687, cuando Antuñano sacó el lienzo tras el terremoto, las Andas son parte de la imagen que tenemos del Señor.
Las primeras eran de madera dorada. Un inventario notarial de 1729 registra “unas andas del Señor de madera dorada y la mitad casi del marco del lienzo de plata”. Las que cargaron las cuatro primeras cuadrillas en 1766, con ocho hermanos cada una, ya tenían varas, mesa y soporte del lienzo.
Durante el siglo XIX fueron creciendo: varas más largas, almohadillas y los exvotos de plata que los fieles colgaban en agradecimiento. Hacia 1880, en la Guerra del Pacífico, se retiró el arco de plata que rodeaba la imagen y se reemplazó por uno de madera.
El desgaste y el peso rompieron las andas antiguas. Se planeó estrenar unas nuevas para el Centenario de la Independencia; llegaron un año después. El mayordomo Alfonso Koechlin Echenique reunió 25 000 soles, casi todo aportado por los fieles. Las Madres vendieron milagros de plata y muchos exvotos se fundieron para completar el metal.
Se inauguraron el 15 de octubre de 1922. En 1962 se cambiaron los cuatro jarrones de las esquinas por cuatro ángeles de plata maciza y se añadieron los travesaños por donde hoy pasan las varas. En 2022 cumplieron cien años.
El lienzo procesional mide 195 por 131 centímetros. Por siglos se limpió con agua, esponjas y hasta cebollas. Entre abril de 1991 y junio de 1993 lo restauraron Álvaro Sandoval y Liliana Canessa: llegó al taller totalmente oscuro por el humo de velas y sahumerios, y bajo los repintes apareció un paisaje, la pierna izquierda pintada sobre la derecha y una Virgen de aspecto más joven.
La Virgen de la Nube del reverso se restauró en 1992. Bajo los repintes aparecieron el escudo mercedario, un escudo carmelita y los pueblos de Guápulo y Quinche.
Rayos de plata enchapada en oro de 21 quilates sobre el arco de querubines. En la cima, el escudo de la ciudad; a los lados, la medalla del Congreso, la Orden del Sol, el bastón de mando y las llaves de la ciudad.
Dos marcos de madera forrados en plata repujada, unidos por bisagras y con columnas salomónicas. Al frente el Señor; atrás, la Virgen de la Nube. Juntos pesan unos 250 kilos y se izan con un tecle eléctrico.
Cuatro ángeles de plata maciza, de cerca de un metro y 50 kilos cada uno. De sus lazos de terciopelo se cuelgan los exvotos y los banderines con el número de la cuadrilla que carga.
La mesa es de madera, con barras templadoras de acero. Las varas son de pino Oregón, forradas de plata por arriba y de terciopelo morado por debajo, con las planchas de plata de cada cuadrilla. Al centro, la campana.
Más de 300 elementos de fijación, cada uno con su caja y su lugar. Todas las piezas están codificadas y tienen su funda. Así se arman las Andas cada octubre.
Dos semanas antes del primer sábado de octubre, los patrones de andas limpian cada pieza con tiza, alcohol y amoniaco.
Primero el cordón inferior, más delgado; luego el superior. Cada uno es una secuencia de piezas atornilladas.
Los ángeles de las esquinas y los soportes de las velas completan la mesa.
Se empernan a la mesa con sus fundas, las planchas de las cuadrillas y los faros.
Las Madres visten los lienzos con sus joyas; los marcos se unen con bisagras y grampas de acero.
Columnas salomónicas, arco de querubines, rayos, escudo de Lima y medallas.
Un tecle eléctrico sube lentamente los marcos hasta la mesa, donde se aseguran con templadores.
Conos de flores, diez cirios y orquídeas moradas llegan minutos antes de salir.
En 1995 se pesaron por partes con dos balanzas de plataforma. Lo que cargan los hermanos está alrededor de una tonelada y cuarto.
≈36 kgpor hombro, si 34 cargadores lo repartieran por igual.
No es así. El paso, la estatura de cada hermano y su puesto en la vara reparten el peso sin parar. En un instante, un hombro puede recibir varios kilos más. Por eso el carguío se ofrece como penitencia, y por eso nadie carga solo.
Tres esquineros por vara delantera y tres templadores por vara posterior: 24 cargadores. Otros diez auxiliares cargan a los costados.
Cada cuadrilla, de unos 200 hermanos, se divide en cinco sectores que se turnan su tramo. La Primera tiene cuatro.
El primer golpe del martillo ordena colocarse bajo las varas. Al segundo, se levantan las Andas. Para detenerse: “¡Firmes!”.
Guía a su cuadrilla desde adelante. El subcapataz ordena el lado de la Virgen; secretario y tesorero, a los auxiliares.
Detrás van el Capataz General y los cronometristas, que miden cuánto lleva cada cuadrilla para que se cumpla el tramo fijado.
Al terminar una cuadrilla, los mistureros cambian flores y cirios por los de la siguiente. En las varas cuelga el banderín con su número.
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